Grandes finales de series que todos recordamos

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Winter is coming. La noche es oscura y alberga horrores… Se acerca el estreno de la temporada final de Juego de Tronos, prevista para la primera mitad de 2019, y cada espectador hace sus cábalas para intentar descifrar y predecir la suerte de cada uno de sus personajes. ¿Quién pasará por la espada en siguiente lugar? ¿Será derrotado el Rey de la Noche? ¿Será Sansa la futura Guardiana del Norte? ¿Quién se sentará finalmente en el Trono de Hierro antes de bajar el telón? Preguntas sin respuesta, el leitmotiv de toda temporada final de una gran serie. El “capítulo final” o “la última batalla” de todo showrunner o equipo de guión. La gran pregunta, más allá de Poniente, es: ¿estará el final de GOT a la altura? No es la primera vez (ni será la última) que una serie se postula a ocupar el trono de hierro de la televisión con un cierre a la altura de las expectativas. Hoy, el trono espera sucesor pero… ¿quiénes han osado ocuparlo antes?

Repasamos algunos de los grandes finales que nos ha dejado la historia de la televisión. Intentaremos sortear los spoilers tanto como sea posible:

  1. Friends

    Friends fue, casi sin querer, un fenómeno cultural más que una serie televisiva. Parecía una especie de retrato dinámico de una transición, la de los años noventa al nuevo siglo, cargado de personajes icónicos y lugares comunes. Y hasta una intro con tanta personalidad que aún hoy puedes tararear. Una sitcom global. El último capítulo de Friends funciona casi como la idea de “hacerse mayor”. Un reflejo social original que muchas otras series actuales han intentado reproducir con poco éxito. Friends era el dibujo de una época y su episodio final fue el cierre perfecto. No se trataba de arriesgar o crear una imagen final conmovedora, la serie se había encargado de hacerlo a lo largo de 10 años y sólo se trataba de una cosa: juntar al elenco de personajes que habían acompañado a los espectadores durante los años y proporcionarles la merecida despedida. ¿Podrá alguna sitcom actual alcanzar el carisma de Friends en los 90? Difícil.

    10 Puntos
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  2. The Wire

    David Simon ya lo había hecho antes. No sorprende ver la calidad en Treme cuando se ha visto antes The Wire, considerada la mejor serie de todos los tiempos por muchos de los críticos audiovisuales más relevantes. Es compleja, paciente, difícil, directa, cruda, poco amable y, sobre todo, muy buena. Es como ese libro de 900 páginas catalogado de clásico que, para muchos es tediosamente inabordable, mientras que otros los revisan cada cierto tiempo. The Wire no es un producto para desconectar, sino todo lo contrario, conectar los cinco sentidos. La escena final, en este sentido, es inmejorable: una pieza que funciona por sí misma de forma magistral y que, al mismo tiempo, consigue algo al alcance de muy pocos: poner una idea en perspectiva y despedirse. David Simon sabe decir adiós. Los últimos 10 segundos de The Wire son, probablemente, mejores y más relevantes que las infinitas horas de metraje de la gran mayoría de series.

    5 Puntos
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  3. Lost

    Sí. Es cierto. Hay bastante controversia con el final de Lost. ¿Cumplió las expectativas? Puede que no lo suficiente. ¿Respondió a todas las preguntas que fue abriendo a lo largo de las temporadas? En absoluto. ¿Estuvo a la altura del tono medio y la calidad de la historia? (ponga su respuesta aquí). Lo cierto es, sin embargo, que el hecho mismo de congregar ante la pantalla a millones de espectadores en todo el mundo y convertirse, en cierta medida, en el punto de inflexión moderno que catapultó las series al nivel de producto audiovisual de relevancia que tienen en la actualidad, hace a Lost merecedora de un lugar privilegiado. El final de Lost, más allá de su calidad narrativa, fue el inicio de gran parte de lo que ha venido después. Un momento… ¿de dónde viene ese humo?

    4 Puntos
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  4. Los Soprano

    ¿El mejor final de la historia de la televisión? Esta pregunta es infinita. Desde luego, la respuesta es sí para quien escribe esto. Es difícil encontrar un cierre adecuado para una historia que se ha movido entre la emoción de millones de espectadores exigentes. Los Soprano elevó la calidad narrativa hasta un punto tal que, ponerle un cierre, resultaba una tarea casi inabordable. ¿Cuál fue la solución de guión? Arriesgar. Entender que el nuevo espectador televisivo tenía capacidad para afrontar un final distinto al “todos contentos” que manejaba la industria en aquel momento. Un final digno para sus personajes, un final digno para los espectadores y, sobre todo, un final pensado para la televisión. Aprovechando las propiedades narrativas del medio, Los Soprano hicieron magia…

    4 Puntos
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  5. Breaking bad

    El final de Breaking Bad es como una conjunción de astros. Todo parecía alinearse. Todo parecía tener sentido. Y lo tenía. Quizás, uno de los grandes aciertos del guion de Breaking Bad a lo largo de las sucesivas temporadas fue la coherencia narrativa en sus conflictos, historias y personajes. Coherencia narrativa + destellos brillantes de guion en muchos de sus capítulos. Ningún paso parecía improvisado. La última escena, en este sentido, es un fiel reflejo del carácter de la historia: emocional, ágil, coherente y precisa. Sobre todo, precisa. Todo estaba calculado al milímetro para que nada se saliera de la pauta marcada. Solo faltaba una cosa: hacerlo bien. Y ahí, hay que decir, Bryan Cranston fue el encargado de ejecutar todos y cada uno de los detalles y matices planificados por el equipo de guionistas. ¿El resultado? Un final brillante que, incluso, ha envejecido todavía mejor.

    4 Puntos
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  6. A dos metros bajo tierra

    Otra joya de la HBO. A dos metros bajo tierra es una pequeña obra maestra. Pequeña, por las pocas pretensiones con las que se estrenó en 2001, y obra maestra por todos los matices y riesgos que se atrevió a cometer a lo largo de sus cinco temporadas. Original, divertida, emotiva, atrevida y, sobre todo, inteligente. Los pequeños gestos – bien hechos – marcan diferencias, y está llena de ellos. Una serie que conectó público y personajes en un contexto que nunca se dejó atrapar por la monotonía. Su episodio final, después de una última temporada que retomaba el mejor tono de la serie, se diseñó para ser recordado. Como siempre, plagado de detalles inteligentes, el final de A dos metros bajo tierra, sobre todo, se esforzó en respetar la emoción del espectador.

    4 Puntos
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  7. Mad Men

    Da la sensación de que Mad Men nunca terminó de convencer al “gran público”. Había algo en aquella serie de publicistas sin escrúpulos que no terminaba de conquistar a ese “gran público”. Una importante dosis de dramatismo y existencialismo en la figura de Don Draper que, sin llegar al “gran público”, enamoró a aquellos que forman esa masa abstracta del culto televisivo. Curiosamente, la historia de Mad Men iba precisamente sobre eso: vender emociones. El mayor acierto de los guionistas de Mad Men fue mantener la narrativa en un plano que huía de la comodidad de hacer “una serie para todos”. Por eso, la escena final resulta brillante: Don Draper, en representación literal y figurada de la Industria, encuentra la paz. Algunos intuyen la razón de su sonrisa final: ha encontrado la paz y, ahora, va a vendérsela “al gran público”.

    3 Puntos
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  8. Treme

    Treme es una de las mejores series que se han emitido. Seguramente infravalorada – o poco conocida – se trata de un fantástico retrato de New Orleans creado por David Simon en forma de partitura musical. No podemos predecir cómo hubiese funcionado esta serie de la HBO con el desarrollo actual de las plataformas digitales, pero podemos afirmar que es, sin lugar a dudas, una de las propuestas más destacadas de la década. La escena final de Treme es tan sencilla y compleja como el conjunto de sus cuatro temporadas y, por este motivo, resulta incluso insólita. Ni siquiera necesita hacer gala de un exceso de emoción. No busca ser pretenciosa, sentar cátedra, ni empatizar. Solo busca – y consigue – una cosa: ser sincera. Ser real. Treme habla de verdad y su escena final está más que a la altura. No es fácil.

    3 Puntos
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