Juguetes sexuales inteligentes: ¿inteligentes?

Juguetes sexuales

El mundo de los gadgets sexuales es tan amplio como la mente humana se atreva a imaginar. Mientras trabajan en el desarrollo de parejas robóticas, con fecha de implantación para 2025, y aunque algunos de los avances nos hagan pensar en el triste Collin Farrell de The Lobster o el siempre inquietante Joaquin Phoenix de Her, ambos protagonistas de una sociedad solitaria y distópica, lo cierto es que el sector del entretenimiento para adultos ha avanzado y mucho. Los teledildonics (juguetes sexuales controlados a distancia) se han vuelto cada vez más populares pero, ¿de qué hablamos cuando usamos el término juguetes sexuales inteligentes?

El ocio para adultos va más allá de las pinzas para pezones de Aliexpress (existen y por menos de de 1,20 euros, pero no esperes un diseño ergonómico) y de las muñecas sexuales que hablan y que se presentan como solución a la soledad en China (Xiaodie está equipada con una función Wi-Fi similar al sistema Siri: puede navegar por internet, ser controlada vía smartphone y responder a órdenes). ¿Cómo son los nuevos juguetes sexuales conectados a internet?

Pornhub es el sitio porno más grande de Internet y sus ramificaciones van más allá con una nueva línea de juguetes sexuales interactivos que se sincronizan con sus videos porno. Los juguetes sexuales inteligentes no son recientes. Gadgets como Onyx y Fleshlight Launch de Kiiroo son ya conocidos pero Pornhub dio el salto en teledildonics en junio del año pasado cuando comenzó a vender Onyx y Fleshlight Launch de Kiiroo permitiendo a los usuarios sincronizarlos con los videos del site. Lo último de la compañía ha sido lanzar su propia línea de juguetes con la misma tecnología. Los productos incluyen el vibrador Virtual Rabbit, el asistente de masturbación Virtual Blowbot Stroker y el truco Virtual Blowbot Turbo Stroker. Los gadgets, que incorporan la tecnología Kiiroo, son producidos por Ann Summers, una compañía de lencería y juguetes sexuales del Reino Unido y se sincronizan con videos en la sección “interactiva” de Pornhub y con otros usuarios.
Este nuevo anuncio de Pornhub es un paso más tras Wankband, un wearable que generaría energía cuando el usuario se masturba, y en el que lleva trabajando desde 2015, y tras su asociación con BaDoink, una tienda pornográfica VR, para ofrecer contenido gratuito en 360 grados.

Datos íntimos y hackeos: ¿un peligro real?

La realidad es que los nuevos juguetes sexuales son objetos vulnerables, susceptibles de ser atacados por hackers informáticos. Son varios las vulnerabilidades de seguridad que se han hecho públicas. Tal es la preocupación que ha llegado al terreno de la política. Ha sido la diputada laborista en Reino Unido, Chi Onwurah, la primera en pedir que los vibradores inteligentes sean regulados por ley.

Los nuevos juguetes sexuales permiten controlar la velocidad y la intensidad de forma  remota. Los hay que usan conexiones wifi y de bluetooth, otros incorporan cámaras y ofrecen la posibilidad de compartir imágenes. “Cepillos de dientes eléctricos, refrigeradores, consoladores: cualquier cosa que tenga la palabra ‘inteligente’ y que se comunique con el resto del mundo es susceptible de ser pirateada”, ha asegurado Onwurah en The Times.

Y de hecho esa vulnerabilidad es real. Standard Innovation, los creadores de We-Vibe, resolvieron una demanda en un tribunal federal de Illinois y acordaron pagar a sus clientes hasta 10.000 dólares cada uno por recopilar sin su consentimiento datos íntimos. La aplicación We-Connect, según la demanda, estaba transmitiendo información, incluyendo fechas y horas de uso, así como la intensidad de vibración a los servidores de la empresa junto con direcciones de correo electrónico y todo sin el consentimiento de los usuarios. El hecho de que We-Vibe recolectara estos datos de usuarios fue hecho público por piratas informáticos en la Def-Con del pasado mes de agosto. Standard Innovation confirmó entonces que la app recaba “ciertos datos limitados” y se comprometió a hacer que sus términos y condiciones sean más claros para los consumidores.

Algo similar ha ocurrido con la línea de juguetes inteligentes para adultos LovenseThe Verge, la aplicación Lovense Remote grabó una sesión sin que el usuario lo supiera. Se almacenó un archivo de audio de seis minutos en la carpeta local de la aplicación. Los usuarios dicen que dieron acceso a la aplicación al micrófono y a la cámara, pero solo para usar con la función de chat en la aplicación, y no para grabación durante su uso. La empresa calificó este fallo de “error menor” ya que solo afectaba a los usuarios de Android (se corrigió con la siguiente actualización) y alegó que este archivo de audio existe solo temporalmente. Al final de cada sesión debe eliminarse. En este caso, el archivo de caché se almacenó en el dispositivo del usuario hasta la siguiente sesión donde la nueva sesión se sobrescribe en el archivo de caché anterior.

Este no es el primer fallo de seguridad de Lovense. A principios de este año, también se descubrió que otro de sus gadgets secuales, el Hush, también se podía hackear. En este caso, la vulnerabilidad tenía que ver con la conexión bluetooth.

Con estas vulnerabilidades de seguridad sobre la mesa, ¿son los nuevos juguetes sexuales inteligentes tan inteligentes como nos aseguran sus fabricantes? ¿O el precio que hay que pagar por la hiperconexión remota es aún demasiado alto?